¡Se revolvió el mar!
De sus entrañas explotó el terror
Al abrir violento de las aguas
Corrompiendo nuestra paz
Despedazando esperanzas
Cegando vidas
(Cuantas vidas interrumpidas...)
El poeta, en su triste canto, dice:
¿Como no llorar?
Yo reafirmo: ¡ Hay que llorar!
Mientras, es seco mi llanto
¿Como ignorar las imagenes
de personas gritando?
Alucinadas, llorando...
Desvalidas...
Niños perdidos y madres humilladas
brazos carentes, vacios...
Hombres desesperados, impotentes
Ante la magnitud del asalto
¡Dolor profundo!
Y el hombre tan pequeño...
Prisionero de la escena
De la imperiosa destrucción
Suspenso, en el espanto, mudo
El pavor estampado en la faz
La incredulidad...
El grito que escapa, los lamentos...
En la furia de las aguas, la devastación
En el reflujo, los cuerpos tragados
inertes, o no.
¡Fueron barridos millares!
De Malasia a la India castigó el océano
Avanzando inclemente
alcanzó a Tailandia, Myamar
Del Golfo de Bengala a las Maldivias y
Sri Lanka
Derrotero monstruoso de víctimas trazó
En el pasaje de las passagem olas
La impiadosa Reina asomó
Sacudiendo toda la costa y finalizó
Finalizó el desatino, el maremoto
Dejando un rastro de horror.
Ahora resta la labor, la búsqueda
La cura y la lucha
contra las infecciones y epidemias
Otra ruta de sufrimientos...
Y dicen que todo es pasagero
Esas olas no pasaran jamás
Escribieron una historia dura demás
Muchas desventuras quedaran
No seran recuperadas las lágrimas
en que fueron lavadas tantas perdidas.
¡Señor! Acoge en tu seno todas las
víctimas
María, asegura en tu regazo nuestros
niñitos
Bendice, Padre, a los que se salvaron
Perdonales el lloro y confortales el
dolor
Ayúdanos a ajudarlos.
¡Amém!